Jake y su madre han comprado un departamento en una zona residencial exclusiva, lo que no saben es que en un piso más arriba de su departamento habita un ser espectral capaz de cambiar su vida.


 

Todo inició un 2 de octubre, cuando Martha - la madre de Jake - se encontraba discutiendo con el señor que cobra la renta de la casa.
- Usted no sabe como trabajar, señor. No nos respeta ...
- Pero señora, entienda.
- No, no entenderé. Como sabe, a mi y a Jake nos han dejado una gran herencia, pero planeábamos irnos de aquí hasta que estemos listos para despedirnos de todas nuestras amistades, pero ahora ya no me deja elección. Nos vamos ahora mismo, yo ya tengo un departamento comprado y solo esperaba poder irme de aquí. Ahora, gracias a usted lo he logrado.
Martha le tiró los billetes al señor de la renta y se metió a su casa, cerrando fuertemente la puerta.
Jake se encontraba en la computadora, pero apartó la vista cuando vió a su madre entrando muy molesta a la casa.
- Mamá, ¿Qué es lo que pasó?¿Qué fueron todos esos gritos allá afuera?
- Jake, hijo. Recoge todas tus cosas que nos vamos en este mismo instante de esta pocilga.
- Pero mamá, yo no me quiero ir. No me he despedido y tengo muchos am...
Martha le tapó dulcemente la boca a Jake.
- Jake, ya sé que esto también depende de ti. Pero ya estoy decidida y nos iremos entre hoy y mañana. Ni una palabra más.
Jake se limitó a asentir y acto seguido fué a empacar todas sus cosas.

Los dos días pasaron muy lentos para Martha, ya que estaba preocupada por Jake. No sabía cómo su hijo tomaría ese cambio tan repentino.

Un lunes terminaron de instalarse en su nueva casa. A Jake le fascinaba el departamento.
El departamento era amplio, con cuatro cuartos, una cocina, un comedor, una sala y un baño.
Jake estaba irradiando felicidad, al fin tendría cuarto propio y una casa bonita. Y lo más importante: Era casa propia, así que podía hacer lo que quisiera en su cuarto y en la casa entera.
En la cena, Jake no podía parar de hablar acerca de su casa. Así que su madre lo mandó a dormir al momento en que terminó la cena.
Jake se acostó, y al momento su madre también.

A las 2:00 am, a Jake le dio sed. Se levantó de su cama y fué a tomar agua.
Cuando se fué a acostar de nuevo a la cama, escuchó unos gruñidos provenientes de su armario.
- Debe haber sido un gato que se ha metido - se dijo, y no le tomó importancia.
Jake durmió normal toda la noche, excepto por los gruñidos que le molestaban un poco.

A la mañana siguiente, Martha le dijo que iba a ir a buscar trabajo y que Jake se iba a quedar solo en la casa por todo el día.
A Jake esa idea le pareció genial: Quedarse solo en su casa con una computadora, una televisión de plasma y un refrigerador lleno de comida.

Una hora después de haberse ido Martha, Jake escuchó de nuevo los aullidos provenientes de su armario.
Se armó de valor y fué a ver que era lo que provocaba esos ensordecedores aullidos. Cuando abrió el armario no vió nada, pero repentinamente salieron unas manos grandes con uñas grandes que lo cogieron del rostro y lo metieron en el armario.

Cuando Martha llegó a casa, se sorprendió de que nadie le hubiera abierto la puerta.
- ¿Jake? - gritaba - ¿Estas aquí hijo?
Pero nadie respondía a sus llamados. Cuando optó por entrar al cuarto de Jake, lo vió tirado boca abajo en su cama. Ella pensó que estaba durmiendo y quiso hacerle una broma para despertarlo.
Pero, cuando le dió la vuelta se aterrorizó al ver que tenía todo el rostro lleno de agallas, ampollas, ensangrentado y deformado.
Martha llamó a la policía y ellos no pudieron resolver el caso.
Martha se fué de su casa y ahora está en un centro psiquiátrico. Los doctores del centro dicen que todos los días Martha se humecta la cara y se la lava bien por temor a que pueda pasarle lo mismo que a su hijo.